Mascottie nace de un compromiso personal: una herramienta gratuita para que los animales perdidos vuelvan a casa, las protectoras encuentren hogares y lleves el cuidado del tuyo encima. Sin costes y sin truco.
Sé el esfuerzo que hacen las protectoras y la angustia que se siente cuando una mascota se pierde. Por eso asumí los costes de desarrollo: para que quien cuida de un animal pueda gastar su tiempo y su dinero en el animal, y no en una herramienta.
Un animal que no aparece, uno que busca casa, y el día a día del tuyo. Las tres se apoyan en lo mismo: su ficha.
El aviso sale en el mapa de tu zona en un minuto y lo ve quien tenga la app cerca. Y si alguien publica un animal parecido por la zona, te avisamos.
Cada aviso tiene además su propia página, que se pega en el grupo del barrio o en tus redes: la abre cualquiera desde el navegador, sin instalar nada. Quien lo vea escribe dónde y cuándo y te llega a ti — tampoco necesita cuenta.
Las decisiones se toman con calma y con toda la información sobre el animal. Cada mascota cuenta con su ficha, su historial y sus necesidades, redactadas por quienes mejor la conocen.
Una ventana abierta tanto a protectoras como a particulares, centrada al 100% en el bienestar de la mascota y sin excluir a nadie.
Sus vacunas con aviso, la cartilla del veterinario, sus documentos y sus fotos. Lo que se usa un martes cualquiera, no sólo el día que pasa algo.
Por eso vale la pena tenerla antes de que pase nada.
Los perdidos, los encontrados y los que buscan familia, todos a la vez. Puedes quedarte con un tipo cuando busques algo concreto, y encender las protectoras y las clínicas si las quieres ver encima.
Cada aviso sale desplazado unos cientos de metros de donde fue: se ve el barrio, que es lo que sirve para buscar, y no el portal de nadie. Y nada se ordena por dinero — lo que hay es lo que sale.
Al mover el mapa o al alejarte se busca en lo que estás viendo, así que sirve igual para mirar tu calle que para repasar la comarca entera.
La mayoría de las veces esto se resuelve con una foto: el aviso circula por el barrio y alguien lo reconoce. Pero cuando el animal aparece lejos, o meses después, ahí ya no hay parecido que valga.
Si registraste su número de chip, quien lo encuentre sólo tiene que teclearlo: le llega el aviso a su familia y se abre un chat, sin que se revele quién es ninguno de los dos. Un chip que encaja a cuatrocientos kilómetros y ocho meses después sigue siendo el mismo animal.
El número no se publica nunca: ni en el aviso, ni para quien lo escribió. Es lo que demuestra que el animal es tuyo, así que si estuviera a la vista cualquiera podría decir que es suyo.
Publicar, el mapa, los avisos, el chat y la búsqueda por chip no se cobran ni se cobrarán. Los servidores los pago yo, para que las protectoras y las familias dediquen su dinero a lo que de verdad importa. Y quien encuentre a tu animal en la calle será alguien que se acaba de instalar la app: no le voy a pedir dinero por avisarte.
Ningún anuncio, y menos aún dirigido a quien acaba de perder a su animal. No vendo datos a nadie y no hay ninguna empresa detrás: esto lo mantengo yo.
Las clínicas y las protectoras salen por lo cerca que están, nunca por lo que paguen. Ese mapa lo va a usar alguien a las tres de la mañana con su gato malo, y necesita la que tenga más cerca.
El punto de un aviso se mueve unos cientos de metros para no señalar tu casa, tu correo no se muestra si no quieres, y borrar la cuenta se lleva todo lo que hay dentro.
La estoy probando con un grupo pequeño antes de publicarla en las tiendas de aplicaciones. Si quieres que te avise cuando esté, o llevas una protectora o una clínica y te interesa, escríbeme y te contesto yo.